HISTORIA


 
Capital Minera de Colombia
Nombre del municipio: Paz de Río
Gentilicio: Paz rícense
Fecha de fundación: 20 de julio de 1935
Nombre del/los fundadores (es): Marco Antonio Mejía Gómez





 




Figura # 1: Mapa de Boyacá




 




Figura # 2: Foto antigua de Paz de Rio








Figura # 3: Foto reciente de Paz de Río

Los orígenes de este municipio se remontan hacia el año 1.824 en los territorios que dominara el Cacique muisca CHITAGOTO. Estos terrenos fueron habitados por bravos pueblos aborígenes pertenecientes a la familia chibcha, que se opusieron a la conquista europea con todo el ardor de la raza americana. Por allí habrían de pasar siguiendo las hoyas de los ríos Soapaga y Chicamocha, los soldados españoles que fueron en busca de la Templo del Sol: Hernán Pérez de Quesada; el propio fundador de Tunja, Capitán Suárez Rendón, el comisionado de éste para echar los cimientos de San Jerónimo de Málaga, Jerónimo de Aguayá y Pedro de Ursúa recorrerían todo o parte del camino Indiano, que enlazara los pueblos de HUNZA (Tunja), TUNDAMA (Duitama), CERINZA (Cerinza, Belén), CHITAGOTO (Paz de Río), SATIVA (Sátiva Sur, Sativa Norte), CHICAMOCHA, CHITA y la Sierra Nevada del COCUY, enfrentándose peligrosamente a los valerosos CHITAGOTAS, PIRGUAS y ACABITAS, cuya resistencia hubo de hacer redoblar el ataque conquistador español, hasta el sacrificio heroicoheroico de los naturales de la región, que antes de ceder a ser dominados por invasores, prefirieron arrojarse al abismo por el histórico barranco denominado el PEÑON DE LOS MUERTOS.
En el año de 1.824, estos territorios ya contaban con suficiente número de habitantes, mezcla de nativos y mestizos criollos, que concibieron la idea de fundar un pueblo nuevo y fue así como el gobierno de la provincia dictó las disposiciones necesarias para su fundación, según se comprueba con documentos auténticos que llevan la firma de Don Lino Pombo, el ejecutivo nacional aprobó en 1.830, vigésimo año de la Independencia de Colombia, la determinación del gobierno provincial y así surgió una nueva población dedicada a la Santísima Trinidad,(Figura religiosa católica, cuya fiesta se celebra en el mes de Mayo) y que se llamó simplemente: La Paz.
Aproximadamente 100 años se prolongó la vida de la Paz. El 23 de Noviembre de 1.933 los desprevenidos habitantes fueron sorprendidos por un gran deslizamiento de tierra ocasionado por un crudo periodo invernal y por las “Lagunas”, mentadas en el acta de visita pastoral con motivo de la constitución parroquial, y que según las leyendas de la región eran una maldición de los nativos hacia los colonizadores españoles, por el despojo de sus tierras. Este terrible movimiento sísmico y ecológico obligó al gobierno departamental, lo mismo que a las autoridades municipales a declarar a La Paz como zona de desastre y a iniciar el traslado de los habitantes a un sitio más seguro.
Para cumplir este objetivo, la Asamblea del Departamento de Boyacá en su ordenanza No. 14 del 23 de abril de 1934 en su artículo 2o. ordenaba: “señálese los sitios de Santa Teresa y Huerta Grande, en la unión de los ríos Soapaga y Chicamocha, para la reconstrucción del Municipio de la Paz”.
Para atender esta calamidad en los Municipios de La Paz y Sativa Norte el gobierno Departamental integró una junta de Auxilios conformada por el doctor Marco A. Auli, gobernador del Departamento, doctores Marco A. Rubiano, Rafael Tavera, Joaquín Cárdenas, Plinio Cifuentes, Senén Arenas e Ismael Mejía Gómez.
El primer paso que la Junta Departamental emprendió, está fijado en la resolución No. 10 de 1.935 por la cual se marcaban las pautas para la reconstrucción del municipio de La Paz y se nombraba al Ingeniero Enrique Caicedo, para que hiciera el trazado del pueblo y a la vez integrara la Junta Municipal de Auxilios con el señor Alcalde, Personero y los doctores Carlos Garzón S. y Abel Mojica. Esta junta tendría la misión de asignar los lotes, lo mismo que distribuir los auxilios a los damnificados.
Para completar una parte de los trabajos adelantados, el 7 de Julio de 1.935, fue protocolizado el plano ante el notario público del circuito de Sativa Norte, Ismael Machuca Meléndez, testigo Efraín Castillo de Chitagoto y Nicanor Valderrama de Belén, presentado por Joaquín Mejía, Personero, de Chitagoto, quedando registrado bajo el No. 148; posteriormente fue registrado el documento en la oficina de registro de Soatá.
A continuación se relacionan las personas que se han considerado fueron los primeros habitantes en ocupar los lotes asignados y otros que sin ser damnificados compraron su lote y construyeron sus viviendas:
Estas personas se consideran los fundadores del nuevo municipio y fueron los primeros pobladores de la reciente localidad. Fue por iniciativa de los doctores Marco Antonio Mejía Gómez, Carlos Garzón S. e Ismael Mejía Gómez, que la Asamblea del Departamento de Boyacá aprobara un Ordenanza No.6 de marzo 31 de 1936, que en su Artículo 1o. dice: “Cámbiese el nombre de La Paz por el de Paz de Río en rememoración del tratado de Paz firmado en Río de Janeiro el 24 de Mayo de 1934, entre Colombia y Perú”.


A partir de esta fecha a sucederían hechos y noticias que cambiarán totalmente la vida de un Municipio que aspiraba únicamente a figurar como uno más en el panorama departamental.

Por interés del doctor Marco Antonio Mejía Gómez, Diputado de la Provincia de Valderrama, la Asamblea de Boyacá aprobó la ordenanza No. 18 de Junio 28 de 1.938, por la cual se fomentaba en el Departamento la industria Siderúrgica: “Explotación de las Minas de Hierro”, como producto de los hallazgos de mineral de hierro en las cercanías del recién fundado pueblo.
Como resultado de las investigaciones adelantadas por el equipo de técnicos encabezados por el Ingeniero Geólogo Benjamín Alvarado Biester, el gobierno nacional de Colombia creó por medio de la Ley 45 de Diciembre de 1.947, la “Empresa Siderúrgica Nacional de Paz de Río”. Posteriormente el 17 de septiembre de 1.948 se suscribió la escritura pública por medio de la cual se constituyó la Sociedad Anónima Semioficial Empresa Siderúrgica Nacional de Paz de Río.
En el año de 1954 se marcó un hito en la historia de Paz de Río y fue precisamente la culminación de anhelos y esperanzas de ver terminado en parte una obra que es soporte del pueblo boyacense. El 11 de mayo de este año se inauguró el cable aéreo de La Chapa por la firma POHLIGHECKEEKBLEICHERT (P.H.B.) de Alemania. En el lugar de La Chapa y para beneficio de la nueva industria se encontraron minas de carbón, mineral necesario para el proceso del acero. El transporte por el cable aéreo, por medio de góndolas sería el encargado de surtir el carbón a la Planta Lavadora, ubicada en el pueblo, desde la mina de La Chapa.
El 6 de agosto se inició el trabajo del cable aéreo de La Mesa, que se encargaría de abastecer de mineral de hierro a la planta trituradora, para ser despachado posteriormente a Belencito por vía férrea
Posteriormente el mineral de hierro fue extraído a cielo abierto, utilizando maquinaria de tecnología de punta importada de Europa y Norteamérica, en las minas de La Mesa, El Uvo y Coloradales.
Así mismo se construyó una línea ferroviaria entre Paz de Río y Belencito, cerca de Sogamoso, para transportar el hierro y carbón hacia el Alto horno, donde se realiza el proceso final de la producción de acero. Cabe anotar que el primer tren eléctrico que hubo en Colombia fue el que hacía el recorrido por el angosto valle o cañón del Chicamocha entre Paz de Río y Belencito.
En octubre de 1954, la Empresa Siderúrgica Nacional de Paz de Río, cambió su razón social a su nombre actual Acerías Paz del Río S.A.
El 13 de octubre de 1954, se puso en marcha la Planta de Acerías Paz del Río S.A. al soplarse la primera colada, sacando 20 lingotes de 900 Kilos.
Esto es una pequeña parte de la gran experiencia vivida por los paceños; gentes humildes que vivían del campo, de las artesanías y de la arrería, pasando a conocer costumbres y técnicas totalmente diferentes. Alemanes, franceses, italianos y mexicanos fueron los primeros en iniciar estos cambios. Antioqueños, santandereanos, cundinamarqueses, chocoanos, caldenses y tolimenses, firmaron junto a los nativos lo que hoy representa para el país, una empresa como Acerías Paz del Río S. A., que tiene sus raíces muy profundas en ese pedazo de tierra boyacense que se llama Paz de Río.
Fuente: BOYACARADIO.COM

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